Vídeo para mujeres que lo dieron todo en su relación, se quedaron sin ellas por el camino, y ya sospechan que hay algo suyo —más hondo que el ex— que necesitan mirar.
Dame diez minutos. Creo que te van a hacer bien.
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Si te has visto en alguna, escúchame bien: eso no te pasa por no valer. Tiene una explicación muy clara. Y tiene solución.
Soy Félix. Y empiezo por lo que no soy: no soy alguien que te habla desde una vida perfecta. Lo que te voy a contar lo viví yo — de relación en relación, cargando siempre con el mismo rechazo y el mismo final, hasta que tuve que parar y mirarme.
Y te digo con total seguridad lo que descubrí, y lo que veo una y otra vez:
Tú no te enamoraste mal. Tú llevabas años eligiendo desde un sitio equivocado.
Escúchame bien, que esta es la clave de todo. En algún momento de tu vida —seguramente siendo muy pequeña— aprendiste que para que te quisieran tenías que ser de determinada manera. Agradar. No molestar. No pedir demasiado. Ser la que aguanta.
Y aquello te funcionó, porque te protegió. Pero se te quedó puesto.
A eso lo llamo la identidad adaptada. Dejaste de ser tú para encajar. Y desde ahí has elegido pareja, has aguantado lo que no tenías que aguantar, y te has ido borrando poquito a poco.
Por eso hablarlo con tus amigas no te sacó del bucle. Por eso los consejos de internet no cambiaron nada. Por eso «dale tiempo» no funciona.
Todo eso trabaja lo que pasó con él. Y esto no empezó con él.
Por eso creé el Método ELÍGETE®. No empieza por él, ni por la ruptura, ni por cuatro técnicas para pasar página. Empieza por la base. Por ti.
Y hay dos cosas que quiero que entiendas antes de nada:
La primera: aquí no hay culpa. Hay responsabilidad. Y no es lo mismo. La culpa te deja clavada mirando atrás; la responsabilidad te devuelve el mando. Tú tomaste las decisiones que tomaste creyendo que eran lo mejor para ti en ese momento, con lo que sabías entonces. Eso no se juzga: se comprende. Y el día que sueltas la culpa se te cae de encima un peso que llevabas años cargando. Yo a eso lo llamo vaciar la mochila. Todas llegan con ella. El proceso la va vaciando.
La segunda: hay un momento en el que se hace el clic. Yo lo llamo el momento Kaeru. Es el instante en que te das cuenta —de golpe y para siempre— de que llevas toda la vida eligiendo desde la necesidad de que te aprueben. No es una idea que yo te explique: es algo que te pasa. Y a partir de ahí ya no se puede volver atrás, porque ya lo ves.
Y desde ahí el proceso te lleva por cinco pasos: